Ataque de pánico: qué hacer en el momento
Llega de golpe: el corazón se dispara, el aire parece no entrar, un mareo, la sensación de que algo terrible está a punto de pasar. Si estás leyendo esto en mitad de uno, empieza por esto: lo que sientes da mucho miedo, pero no es peligroso, y va a pasar. Ningún ataque de pánico dura para siempre; todos, sin excepción, bajan.
Qué está pasando en tu cuerpo
Un ataque de pánico es una falsa alarma. Tu cuerpo ha activado el sistema de emergencia —el mismo que te salvaría de un peligro real— pero sin que haya peligro. Por eso el corazón bombea, la respiración se acelera y todo se siente irreal: es adrenalina haciendo su trabajo en el momento equivocado. No te estás muriendo ni volviendo loco. Tu alarma se ha disparado sola, y las alarmas siempre se acaban apagando.
1. Alarga la exhalación
En el pánico tendemos a coger aire rápido y a hiperventilar, y eso alimenta el mareo. Dale la vuelta: no te centres en inhalar, céntrate en soltar el aire despacio, más largo de lo que entra. Inhala normal, exhala lento y largo. Unas cuantas veces. La exhalación larga es la señal que le dice a tu cuerpo que la emergencia ha terminado.
2. Ancla los pies y los cinco sentidos
El pánico te arrastra hacia dentro, hacia el catastrofismo. Vuelve afuera: siente los pies en el suelo, el peso del cuerpo en la silla. Y nombra —en tu cabeza o en voz baja— cinco cosas que veas, cuatro que oigas, tres que puedas tocar. No es un truco de distracción tonto: es devolverle a tu cerebro pruebas de que el sitio donde estás es seguro.
3. No luches contra la ola, déjala subir y bajar
Cuanto más peleas con el pánico —"para ya, para ya"— más leña le echas, porque le confirmas que hay una emergencia. Prueba lo contrario: "es una ola de adrenalina, sé lo que es, la dejo subir y sé que va a bajar". Al quitarle la pelea, le quitas el combustible. El pico dura pocos minutos aunque se sienta eterno.
Que una voz te acompañe mientras baja
En pleno pánico es difícil acordarse de nada. En Nook solo tienes que decir cómo estás —hablando o escribiendo— y una voz tranquila te lleva paso a paso: respiración lenta, pies en el suelo, y esa calma de lado a lado que ayuda al cuerpo a soltar. Sin cuenta, sin aprenderte nada. Una sesión guiada gratis cada día.
Descargar Nook gratisCuando los ataques se repiten
Estas ideas son para el momento. Pero si los ataques de pánico se repiten, o empiezas a evitar sitios por miedo a que vuelvan, eso tiene tratamiento y funciona muy bien: un profesional de la salud mental puede ayudarte a que dejen de gobernarte tu vida. Y si en algún momento temes por tu seguridad, llama a emergencias o a una línea de ayuda de tu país. Pedir ayuda es tomarte en serio.
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